La Oración
Cuántas veces se ha logrado calma mediante una oración dirigida a nuestro Padre Celestial. Es decir, cuando uno hinca sus rodillas para elevar sus plegarias y agradecimientos al Altísimo es cuando demuestra que necesita de ayuda divina, que nuestras facultades por sí mismas no se abastecen, que no somos capaces de salir adelante con nuestra propia fuerza carnal, y es allí cuando el Señor nos bendice con la tranquilidad que necesitamos para tomar mejores decisiones.
El mandamiento de orar fue una de las primeras órdenes que se le dio a Adán y Eva cuando fueron expulsaron del jardín de Edén, y esto corresponde a un orden. En el jardín de Edén ellos gozaban de una perfecta comunión con el Padre, y no necesitaban de mayores formas de comunicación, pues Él estaba allí. Mas luego, se hizo necesario utilizar otra forma de comunicación con el Creador, ya que ya no gozaban de su presencia. Por eso el Señor les mandó que invoquen a Dios por el resto de sus vidas.
Cuando Jesús de Nazaret se encontraba en el monte de los Olivos, padeciendo sufrimientos indescriptibles por tomar sobre sí los pecados de la humanidad, en este momento de apremio, oró. Y qué oración habrá sido no? La oración por excelencia. Hay escritos que testifican que la clase de oraciones que Jesús imploraba eran imposibles de describirse con el lenguaje humano, sólo los sentimientos podían entenderlas. Pero es este momento -la expiación-, el momento de momentos, cuando se eleva la oración más intensa jamás hecha por otro mortal. Y es que mientras más grande es la petición, más intensa debe ser la súplica.
Jesús fue un ejemplo hasta en la forma de orar. Oraciones más intensas que las anteriores. A eso es lo que debería aspirar.
Tiempo para meditar.
2 comentarios hasta ahora
Replica






Hola Gonzalo:
Te cuento que llegué a ti por casualidad. Me llamó la atención que tienes la misma presentación de mi blog y que también está relacionada con la lectura…en fin.
Puntualizando, me sentí muy bien al leer tus palabras respecto a “La Oración”…quizá porque necesitaba reafirmar mis convicciones, mi creencia, mi fe…llámalo como quieras. Vivo en constante búsqueda pues, a veces, tanto conocimiento nos tupe la percepción que solos, independientes y sin la ayuda de un ser divino al cual precisamente llegamos a través de la oración…concluimos que no somos nada…sólo una cascarita…
Te felicito por tu blog,
Lo importante es difundirlo. Gracias por tus palabras.