La vida después de un sueño

En mi vida he tenido muchos sueños. Seguramente usted también. En realidad uno tiene sueños a diario; sin embargo hay algunos sueños que quedan grabados en uno. Y no me refiero a esos sueños en los que uno desea algo con ansias, sino a los sueños involuntarios, generalmente nocturnos, a veces producto de la presión por algo que está por acontecer, a veces por la disconformidad de haber dejado algo inconcluso o a veces, por pensar incesantemente en algo o en alguien. De cualquier modo, todos soñamos; a veces lo recordamos al amanecer, a veces después de meses. Pero a veces influyen en nuestro comportamiento, pues o bien nos dejan con un sentimiento de bienestar, o bien con uno de malestar que nos mantiene alertas todo el día.

Uno de los sueños que ha dejado una huella indeleble en mí fue uno que tuve cuando me encontraba en Chiclayo, en el tiempo que era misionero. Quien ha servido como misionero para la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días sabe lo que se siente tener la responsabilidad de enseñar el Evangelio y, consiguientemente, bautizar y retener; pues precisamente en esos días yo me encontraba bajo esa presión, pues no teníamos muchas personas a quienes enseñar. Una noche soñé que estaba frente a un Ser extraordinario que hacía la vez de Juez; y bastó con que me mirara para sentir ese sentimiento que me acompaña hasta el día de hoy. Como bien sabrá, los sentimientos no son cosas fáciles de describir, pero para que se haga una idea, lo que yo sentí fue que se me estaba yendo la vida sin hacer nada, que no me estaba esforzando lo suficiente en hacer las cosas que debería estar haciendo, en este caso como misionero. El asunto es que esa mañana, estando ya en la ducha, recibiendo el chorro de agua fría en mi cabeza, recordé nítidamente aquel sueño, y lo que es más: recordé con exactitud ese sentimiento que tuve durante el sueño. Esto influyó un poco en mi trabajo misional, pues renové esfuerzos para dedicarme a lo que tenía que hacer. Es más, a pesar de que ya pasaron cuatros años desde que tuve ese sueño, aún siento claramente ese sentimiento, valga la redundancia.

Mi madre es una mujer bien supersticiosa. Siempre anda dejando cerritos de lentejas por la casa dizque para que no falte nunca la comida. O hace procedimientos extraños cuando es año nuevo para que el año que viene sea mejor que el anterior. Y como supersticiosa que es también cree en que el soñar con ciertas cosas (ya sean animales, objetos o situaciones) tiene significados especiales. Y según sus palabras, ella ha corroborado el significado de sus sueños. “Ha matado” a muchos de nuestros familiares con sus sueños, jeje, es decir, ella ha tenido esos sueños con premoniciones de muerte y han habido muertes. Y yo le creo. Por ejemplo, ella me dijo que en cierta ocasión soñó que se le caían los dientes y diás más tarde un familiar suyo falleció. Años después soñó otro par de veces el mismo sueño con resultados idénticos. Entonces hay que creerle. Una vez yo soñé que se me caían los dientes a mí, y había que verme lo asustado que estuve toda esa semana; veía mi muerte en todos lados, aunque eso sirvió de excusa para que no me obliguen a ir a comprar pan.

Patricia, mi nena, también ha tenido sueños premonitorios. Y también “ha matado” familiares con sus sueños. Así que algo de cierto debe tener. A veces ella me llama muy temprano para saber si estoy bien, porque resulta que tuvo un sueño y teme por mi vida… Pero debo admitir que se siente muy bien sentirse más querido de lo normal.

La verdad es que yo no entiendo a las personas que interpretan los sueños. No entiendo cuál es su lógica de análisis. Sin ánimos de ofender, a mí me parece que son unos ‘engañamuchachos’, pues cómo pueden saber el significado de un sueño si la misma descripción del sueño es suceptible a la interpretación del soñador. No todas las personas tienen la capacidad de describir con exactitud sus sueños, y no sólo porque no tengan la perspicacia que se necesita, sino también porque los sueños, en la mayoría de los casos, se olvidan, se olvidan los detalles, y sólo recordamos lo que más llamó a nuestra atención. Así que el análisis que hacen estos “estudiosos” es sobre cuentos, suposiciones, conjeturas.

Muchas veces he soñado que consigo dinero. Siempre el dinero tiene la misma forma: es un bolso de lona, como esos de comprar pan, con una enorme $ dibujada en el medio. Sin exagerar, tengo en mi memoria haber tenido este sueño unas diez veces, por lo menos, pero eso sin contar que muchas veces no recuerdo haber tenido tal sueño, o lo recuerdo después de un tiempo. El hecho es que no es siempre el mismo sueño pero sí la misma bolsa, es decir, la constante es que siempre, durante el sueño, lucho por mantener mi bolsa, la protejo de que no me la quiten e incluso hasta planifico qué es lo que haré con el dinero. Las primeras veces despertaba con la seguridad de iba a levantar la cabeza, mirar al lado de mi cuerpo y encontrar la susodicha bolsa; pero qué gran chasco me llevaba al darme cuenta de que sólo estaba mi sábana: arrugada y empapada de sudor por la persecución que tuve en el sueño. En vista de esto, en los siguientes sueños yo ya era consciente de que era un sueño y que al despertar el dinero no estaría conmigo, así que esta vez lo amarraría a mi brazo. Grande fue mi decepción al encontrar la misma sábana arrugada, empapada de sudor y, esta vez, hecha un nudo con mi brazo. En el siguiente sueño me propuse gastar el dinero antes de que el dinero se me esfume otra vez. Así que me compré un MP3, un VolksWagen Beetle, algunas cositas para la Patricia, y me preparé para el despertar. Me hubiera contentado con despertar con el MP3 al lado, ya que el Beetle no iba entrar en mi cuarto, y las cosas de Patricia deberían haber amanecido con ella no? Pero no, en vez del sonido stéreo del MP3 escuché “4.57 de la mañana es la hora en todo el Perú, por cortesía de Inka Kola”.

Ahora opto por dejar que me quiten el dinero durante el sueño. Ilusos. Cuando despierten se llevaran un tremendo chasco, igual que yo. Además quiero demostrar que no me interesa tanto el dinero como el soñar, bueno… sólo quiero demostrarlo, no necesariamente es la verdad. Aunque ahora que lo pienso mejor ellos siempre se quedan en mis sueños, así que sí despilfarran y disfrutan mi dinero. ¡¡RAYOS!! Mejor rogaré soñar con Patricia, porque ella sí estará a mi lado cuando despierte.

2 comentarios hasta ahora

  1. Manuel Cordova on

    Ta chèvere tu blog. Te cuento que los sueños y el dormir em sí no tiene un específico propósito validado por la ciencia, solamente conocemos sus efectos. Hay un libro “interpretación de sueños” de Freud que es chèvere para leer poque te explica algunas cosas raras. Por supuesto no todo es verdad. Una pregunta, porque los temas “reflexiones” y “desventuras” tiene más entradas?

  2. Chalo on

    Ah bueno. ‘Reflexiones’ porque de esa forma me doy licencia para escribir sobre cualquier cosas, jeje. Y ‘desventuras’ porque he tenido muchas aventuras que no han acabado con un final heroico como hubiera querido, jeje. Gracias por la observación, Manuel. Espero que todo marche bien por Utah.


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