Archivo de Mayo 2007|Página de archivo por mes

El internet y yo (I)

En esta serie de entradas quiero mostrar lo que el internet ha hecho por mí. Pero en esta, principalmente, narraré el primer contacto que tuve con el internet… un poco gracioso como todo en mi vida. Recuerdo la primera vez que utilicé una cabina de internet, fue en 1998. Fue un día en que con un amigo nos tiramos la pera y fuimos al Jockey Plaza a ver zapatillas, polos y todas esas cosas chéveres que venden en las tiendas caras. Mi amigo rejuraba que tenía un tío que trabajaba aahí, y que por eso él —mi amigo— podía pedir cualquier cosa que quisiera, sólo tenía que buscar a su amigo… que nunca encontramos. La verdad, a mí no me deslumbraba para nada el comprar la camiseta de algún equipo sólo por ser Adidas y porque cueste $100. Pero a mi sí; es más, la última vez que lo vi estaba vestido perfectamente de Adidas de la cabeza a los pies. En fin, ése no es el tema. Mientras él estaba mirando los escaparates de Nike, Adidas, Reebok, etc., yo logré escabullirme por otros lares. Y fue así que llegué a un letrero que decía “Internet al paso”.

Había escuchado algo sobre ellos en las noticias, pero no sabía de qué se trataba. Me daba un poco de vergüenza preguntar a la señorita del mostrador, porque detesto quedar como tonto o desinformado. Justo en ese momento mi amigo logró encontrarme y quedó igual de fascinado que yo. No lo pensamos más y alquilamos una cabina por una hora y pagamos —corrección, pagúe— la astronómica suma de seis soles (S/.6)!!!* Mi amigo y yo nos sentamos en la comodísima silla —bueno yo nomás porque a él le trajeron una banquita, pero no se quejó… acaso para no pagarme los tres soles que prometió. Y bueno, seguimos permaneciendo sentados.

No sabíamos qué hacer ahí. Nos recomendó entrar al buscador de Yachay —Google aún no nacía— pero no sabíamos qué era un buscador, ni qué teníamos que buscar. Mi amigo, muy presto él, dijo que había escuchado que había una página playboy.com, que había escuchado quién sabe dónde. Pero no sabíamos dónde teníamos que poner la dirección. Mas la señorita del mostrador nos indicó dónde ingresar el texto. Pero no íbamos a hacerlo ahí delante de ella, así que ingresamos nike.com. Mi amigo quedó estupefacto con las zapatillas que hoy ya pasaron de moda. Pero apenas se fue la señorita del mostrador, ingresamos playboy.com. Y… uuu!!!, aún no existían los filtros!!! Estábamos culturizándonos de lo mejor cuando la señorita del mostrador se percató de lo que estábamos haciendo porque habían un par de tíos detrás de nosotros  con ojos de plato, y dos tías al lado dirigiendo miradas condenatorias —porque era literalmente un internet al paso.

Los siguientes treinticinco minutos no teníamos nada que hacer. Nos olvidamos cómo ingresar a Yachay, así que, mi amigo y yo, nos quedamos mirándonos las caras, yo amenazándolo de que me pague los tres soles, él diciendo que no me pagaría nada porque yo estaba del lado del mouse. Así que terminamos con cara de autogol, yo más que él porque los seis soles eran míos.

* Es como… casi $2, pero es carísimo considerando que actualmente cuesta $0.15 la hora.

Carta a Joaquín

Joaquín Palacios será el nombre de mi hijo (espero que no sea mujer sino me malogra el post). Ya he decidido lo que quiero que sea cuando sea grande: escritor. Será el mejor; llevará los mejores talleres habidos y por haber; resolverá los crucigramas de El Comercio desde los 5 años y aprenderá una palabra nueva cada día. Está todo planeado. Claro que si no quiere ni modo, que juegue pelota nomás. Lee más »

Mi primer video en YouTube

Ya sé que la resolución no es la mejor, ni que el chiste que cuento es el más gracioso… pero ya existo en YouTube!

Deléitense… o abuchéenme.

Publicidad despiadada

Es que debería ser penado. Cómo un chico tercermundista como yo, que apenas sobrevive con un sueldo… discreto, por decirlo elegantemente, que tiene que juntar sol a sol sus chibilines, díganme, cómo poder aguantar la despiadada publicidad. Cómo no rendirme ante un spot espectacular; por ejemplo, cómo no sentir la necesidad de vestirme de Adidas si veo jugar a Cissé, Zidane, Kaká, Ballack, ¡Platini!, ¡¡Beckenbauer!! con el chibolo suertudo de José —encima se deja leer al final impossible is nothing. Lee más »

¿Y cuál es tu “chaplín”?

En buen cristiano significa cuál es tu apodo, tu mote, tu sobrenombre, tu alias, tu chapa. Textualmente, el nombre que suele darse a una persona, tomado de sus defectos corporales o de alguna otra circunstancia (DRAE, 22ª edición). En cierta manera, la forma en la que se nos llama —bien lo hagan nuestros amigos o no— parece influir en nuestro comportamiento. Hasta en aquellas personas que se definen ’superadas’ una buena chapa lo marca, pues hasta el hecho de creerse completamente invulnerable a las burlas termina por modificar la personalidad al querer parecer que se es más maduro. Pamplinas. Se sigue siendo el mismo idiota, sólo que sordo. Lee más »