El internet y yo (I)

En esta serie de entradas quiero mostrar lo que el internet ha hecho por mí. Pero en esta, principalmente, narraré el primer contacto que tuve con el internet… un poco gracioso como todo en mi vida. Recuerdo la primera vez que utilicé una cabina de internet, fue en 1998. Fue un día en que con un amigo nos tiramos la pera y fuimos al Jockey Plaza a ver zapatillas, polos y todas esas cosas chéveres que venden en las tiendas caras. Mi amigo rejuraba que tenía un tío que trabajaba aahí, y que por eso él —mi amigo— podía pedir cualquier cosa que quisiera, sólo tenía que buscar a su amigo… que nunca encontramos. La verdad, a mí no me deslumbraba para nada el comprar la camiseta de algún equipo sólo por ser Adidas y porque cueste $100. Pero a mi sí; es más, la última vez que lo vi estaba vestido perfectamente de Adidas de la cabeza a los pies. En fin, ése no es el tema. Mientras él estaba mirando los escaparates de Nike, Adidas, Reebok, etc., yo logré escabullirme por otros lares. Y fue así que llegué a un letrero que decía “Internet al paso”.

Había escuchado algo sobre ellos en las noticias, pero no sabía de qué se trataba. Me daba un poco de vergüenza preguntar a la señorita del mostrador, porque detesto quedar como tonto o desinformado. Justo en ese momento mi amigo logró encontrarme y quedó igual de fascinado que yo. No lo pensamos más y alquilamos una cabina por una hora y pagamos —corrección, pagúe— la astronómica suma de seis soles (S/.6)!!!* Mi amigo y yo nos sentamos en la comodísima silla —bueno yo nomás porque a él le trajeron una banquita, pero no se quejó… acaso para no pagarme los tres soles que prometió. Y bueno, seguimos permaneciendo sentados.

No sabíamos qué hacer ahí. Nos recomendó entrar al buscador de Yachay —Google aún no nacía— pero no sabíamos qué era un buscador, ni qué teníamos que buscar. Mi amigo, muy presto él, dijo que había escuchado que había una página playboy.com, que había escuchado quién sabe dónde. Pero no sabíamos dónde teníamos que poner la dirección. Mas la señorita del mostrador nos indicó dónde ingresar el texto. Pero no íbamos a hacerlo ahí delante de ella, así que ingresamos nike.com. Mi amigo quedó estupefacto con las zapatillas que hoy ya pasaron de moda. Pero apenas se fue la señorita del mostrador, ingresamos playboy.com. Y… uuu!!!, aún no existían los filtros!!! Estábamos culturizándonos de lo mejor cuando la señorita del mostrador se percató de lo que estábamos haciendo porque habían un par de tíos detrás de nosotros  con ojos de plato, y dos tías al lado dirigiendo miradas condenatorias —porque era literalmente un internet al paso.

Los siguientes treinticinco minutos no teníamos nada que hacer. Nos olvidamos cómo ingresar a Yachay, así que, mi amigo y yo, nos quedamos mirándonos las caras, yo amenazándolo de que me pague los tres soles, él diciendo que no me pagaría nada porque yo estaba del lado del mouse. Así que terminamos con cara de autogol, yo más que él porque los seis soles eran míos.

* Es como… casi $2, pero es carísimo considerando que actualmente cuesta $0.15 la hora.

Todavía no hay comentarios

Replica