Pisar caca
A mí la suerte me persigue, pero nunca me alcanza. Una lástima.
Dicen que pisar caca trae suerte. Lo intentado un par de veces, pero no he visto la suerte por ningún lado. He pisado caca como quien no quiere la cosa, cuidando que nadie me vea, haciéndome el más desentendido del asunto, pero nada. La única suerte que avizora es para mis zapatillas, que se ganaron una lavada gratis luego.
Y he probado con varios tipos de caca, qué creen. Por ejemplo, la más común, la que se encuentra por doquier: la caca de perro. Hay estados muchos también: caca de perro reseca por el sol, caca de perro mal del estómago, caca de perro con restos vegetales producto de comer plantas, caca de perro cachorro, etc. También hay las cacas humanas —éstas apestan más, si me permiten una apreciación—: está la caca de aquel borrachín cuyo esfínter perdió el control por el alcohol, está la caca del niño que no llegó a casa y se desparramó en un rincón cualquiera bajo la vargonzosa complicidad de la madre. También hay caca de pájaros. Abundantes. Con especial rencor hacia los carros.
Seguiré probando pisar caca. Estoy seguro que encontraré la caca exacta, en el estado exacto; y la pisaré haciéndome el despistado. Ese día la suerte por fin me alcanzará.
2 comentarios hasta ahora
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ke pensamiento mas construcivo xD!
muy wen post jjeje
llegue aki por google
nos vemos
EXCELENTE artículo! te felicito!