Pisar caca

A mí la suerte me persigue, pero nunca me alcanza. Una lástima.

Dicen que pisar caca trae suerte. Lo intentado un par de veces, pero no he visto la suerte por ningún lado. He pisado caca como quien no quiere la cosa, cuidando que nadie me vea, haciéndome el más desentendido del asunto, pero nada. La única suerte que avizora es para mis zapatillas, que se ganaron una lavada gratis luego.

Y he probado con varios tipos de caca, qué creen. Por ejemplo, la más común, la que se encuentra por doquier: la caca de perro. Hay estados muchos también: caca de perro reseca por el sol, caca de perro mal del estómago, caca de perro con restos vegetales producto de comer plantas, caca de perro cachorro, etc. También hay las cacas humanas —éstas apestan más, si me permiten una apreciación—: está la caca de aquel borrachín cuyo esfínter perdió el control por el alcohol, está la caca del niño que no llegó a casa y se desparramó en un rincón cualquiera bajo la vargonzosa complicidad de la madre. También hay caca de pájaros. Abundantes. Con especial rencor hacia los carros.

Seguiré probando pisar caca. Estoy seguro que encontraré la caca exacta, en el estado exacto; y la pisaré haciéndome el despistado. Ese día la suerte por fin me alcanzará.

Nos cayó la noche

No pues, si eres peruano te debes acostumbrar a ver a tu selección de fútbol a no ganar más de dos partidos seguidos. Perdimos ante Venezuela. Qué rabia, qué bronca, parecía que estábamos haciendo bien las cosas, pero el equipo tiene mucho que mejorar aún.
Cómo se le ocurre a Pedro García hacer eso pues, cómo se va a exaltar de esa forma. Y Walter Vílchez, un manojo de nervios, no es el lateral que necesitamos. Cómo se siente la falta de Ñol Solano y de Juan Vargas. Lo único que rescato es la entrega de Paolo, el hombre la pelea todas, es una raza que necesitamos; porque lo que es Claudio Pizarro, es lo más apático que conozco: no corre, no lucha, no lidera, parece una madre. Es cierto que el arbitraje nos perjudicó, pero la derrota no ha dependido sólo de eso. Este equipo ha jugado con el pecho frío, así es. Me recuerda al Sporting Cristal versión 2006-07.
Ruego que con Bolivia la cosa cambie, porque lo más probable es que choquemos con Argentina en la próxima fase, y así sí la humillación será grande.
Definitivamente si me compro la camiseta de la selección, será la nueve de Paolo.

Powered by ScribeFire.

El gol de Mariño

PERÚ 3 – 0 uruguay

Llámenme chauvinista si quieren, pero ganamos. Qué mejor pretexto para volver a escribir en este blog —con telarañas después de tanto tiempo sin escribir— que este triunfo en la Copa América de Venezuela.

Siempre he dicho: “a mí la suerte me persigue, pero nunca me alcanza”, y para no desentonar precisamente a la hora del partido había que descargar mercadería en la tienda, felizmente tenía mi ya no tan flamante celular para escuchar el partido, jeje.

Qué golazo el de Mariño, ¿no?, el fantasma del “chorri” se reencarnó en él y nos regaló ese golazo, que dejó perplejo a Carini. Y Mendoza, hizo lo mejor que podría hacer: no tirar al arco, jaja; no me había percatado de su presencia hasta que dio el preciso pase al “krieger”.

Seguramente en los siguientes partidos no hagamos tres goles ni quedemos con la valla invicta; a lo mejor pasemos a cuartos y nos tropecemos con un México, Ecuador o Colombia y nos elimine; quizá ni pasemos a cuartos… pero haber ganado este partido ya provoca alegría, porque no sólo ganamos y ya, sino que ganamos bien, complicando, mandando, humillando. Me importa un pepino la prensa que dice que no nos ilusionemos, que somos gitanos, que pisamos huevos… al diablo con ellos! Me ilusiono así perdamos todos los partidos que faltan, porque hay que aprovechar estos momentos felices que no son muchos… le ganamos a Forlán, Carini, Abreu y cía.

ARRIBA PERÚ, aunque nos caigamos.

I love Mozilla Firefox

No he agregado muchas entradas últimamente, pues he estado ocupado destripando mi PC, a tal punto de malograrla y arreglarla lueo, je. Ahora estoy descubriendo los complementos de Firefox… simplemente geniales.

Powered by ScribeFire.

El internet y yo (I)

En esta serie de entradas quiero mostrar lo que el internet ha hecho por mí. Pero en esta, principalmente, narraré el primer contacto que tuve con el internet… un poco gracioso como todo en mi vida. Recuerdo la primera vez que utilicé una cabina de internet, fue en 1998. Fue un día en que con un amigo nos tiramos la pera y fuimos al Jockey Plaza a ver zapatillas, polos y todas esas cosas chéveres que venden en las tiendas caras. Mi amigo rejuraba que tenía un tío que trabajaba aahí, y que por eso él —mi amigo— podía pedir cualquier cosa que quisiera, sólo tenía que buscar a su amigo… que nunca encontramos. La verdad, a mí no me deslumbraba para nada el comprar la camiseta de algún equipo sólo por ser Adidas y porque cueste $100. Pero a mi sí; es más, la última vez que lo vi estaba vestido perfectamente de Adidas de la cabeza a los pies. En fin, ése no es el tema. Mientras él estaba mirando los escaparates de Nike, Adidas, Reebok, etc., yo logré escabullirme por otros lares. Y fue así que llegué a un letrero que decía “Internet al paso”.

Había escuchado algo sobre ellos en las noticias, pero no sabía de qué se trataba. Me daba un poco de vergüenza preguntar a la señorita del mostrador, porque detesto quedar como tonto o desinformado. Justo en ese momento mi amigo logró encontrarme y quedó igual de fascinado que yo. No lo pensamos más y alquilamos una cabina por una hora y pagamos —corrección, pagúe— la astronómica suma de seis soles (S/.6)!!!* Mi amigo y yo nos sentamos en la comodísima silla —bueno yo nomás porque a él le trajeron una banquita, pero no se quejó… acaso para no pagarme los tres soles que prometió. Y bueno, seguimos permaneciendo sentados.

No sabíamos qué hacer ahí. Nos recomendó entrar al buscador de Yachay —Google aún no nacía— pero no sabíamos qué era un buscador, ni qué teníamos que buscar. Mi amigo, muy presto él, dijo que había escuchado que había una página playboy.com, que había escuchado quién sabe dónde. Pero no sabíamos dónde teníamos que poner la dirección. Mas la señorita del mostrador nos indicó dónde ingresar el texto. Pero no íbamos a hacerlo ahí delante de ella, así que ingresamos nike.com. Mi amigo quedó estupefacto con las zapatillas que hoy ya pasaron de moda. Pero apenas se fue la señorita del mostrador, ingresamos playboy.com. Y… uuu!!!, aún no existían los filtros!!! Estábamos culturizándonos de lo mejor cuando la señorita del mostrador se percató de lo que estábamos haciendo porque habían un par de tíos detrás de nosotros  con ojos de plato, y dos tías al lado dirigiendo miradas condenatorias —porque era literalmente un internet al paso.

Los siguientes treinticinco minutos no teníamos nada que hacer. Nos olvidamos cómo ingresar a Yachay, así que, mi amigo y yo, nos quedamos mirándonos las caras, yo amenazándolo de que me pague los tres soles, él diciendo que no me pagaría nada porque yo estaba del lado del mouse. Así que terminamos con cara de autogol, yo más que él porque los seis soles eran míos.

* Es como… casi $2, pero es carísimo considerando que actualmente cuesta $0.15 la hora.

Carta a Joaquín

Joaquín Palacios será el nombre de mi hijo (espero que no sea mujer sino me malogra el post). Ya he decidido lo que quiero que sea cuando sea grande: escritor. Será el mejor; llevará los mejores talleres habidos y por haber; resolverá los crucigramas de El Comercio desde los 5 años y aprenderá una palabra nueva cada día. Está todo planeado. Claro que si no quiere ni modo, que juegue pelota nomás. Lee más »

Mi primer video en YouTube

Ya sé que la resolución no es la mejor, ni que el chiste que cuento es el más gracioso… pero ya existo en YouTube!

Deléitense… o abuchéenme.

« Entradas anterioresEntradas siguientes »